jueves, octubre 13, 2005

Mi vecino y yo... (parte II)

Pasaron varias semanas después de el primer encuentro en el que aquel muchacho recién llegado al barrio me introdujo en los placeres del roce y la carne... desde aquel día yo no hacía otra cosa que pensar en repetirlo, deseaba estar otra vez a solas con él, sentirlo frotándose contra mi, sentir su miembro duro y empalmado recorriendo mi coñito... pero ésta vez no quería conformarme sólo con eso... no, necesitaba ir más allá... ya lo había decidido y cuando tuviera la oportunidad, estaba dispuesta a abrirle mis piernas y dejarle entrar completamente...quién sino él podria ser el indicado para desvirgarme...

Por fin, después de esperar muchos días, el momento perfecto parecía haber llegado... mis padres habían comprado unos tickets para ver una obra de teatro en la noche de un viernes, yo salí a despedirlos a la puerta y mientras mi madre se subía al coche él se asomó por la ventana, nos miramos fijamente durante un rato y aunque el coche de mis padres ya se había perdido entre las calles, yo permanecía afuera, mirandole a través de la ventana y deseando que él captara el mensaje y se diera cuenta de que me había quedado completamente sola... No tuve que esperar mucho, pues a los pocos minutos lo veía saliendo por la puerta de su casa, cruzó la calle y se paró frente a mí... yo lo tomé por las manos y lo invité a pasar... cerré la puerta y me lo llevé escaleras arriba hacia mi habitación...

Se sentó en mi cama y yo me senté sobre su pene... sin pronunciar una palabra todavía, comencé a moverme de atrás hacia adelante suavemente... ya podía sentir cómo su polla empezaba a crecer... él no aguantó más, me echó a un lado y posándose sobre mi comenzó a quitarme la ropa... tumbada por completo en la cama, él se arrodilló por encima de mí, sacó su polla dura y erecta y apoyó su glande en mis labios... abrí la boca y la dejé entrar por completo, la agarré por la base y la chupé y chupé como si se tratase de la más dulce y rica de las golosinas... él sin soltarme el pelo con su otra mano libre acariciaba mis tetas al mismo tiempo que metía su pierna derecha entre las mías... se encargaba de que yo también disfrutara, y mucho... al cabo de un rato me hizo detener, "quieres ver cómo te coge un macho?" me preguntó... yo le abrí mis piernas de par en par y mientras chupaba mis duros pezones, apoyaba y frotaba su polla por todo mi coñito mojado... luego bajó y lamió mi clitoris, metía su lengua por mi vagina, me la meneaba dentro y yo no hacía otra cosa que gemir e intentar sin ningún éxito controlar los espasmos que él con sus movimientos me provocaba...

Yo estaba a 100 y lo necesitaba dentro mío... cuando le pedí que me la metiera sin ningún reparo, él no lo dudó ni un segundo y colocó su gloriosa polla en la entrada de mi coño, empujó un par de veces suavemente y al cabo de unos cuantos intentos me penetró con cierta violencia, desvirgándome al fin... Me tenía loca, su polla entraba y salía sin cesar, sus manos apretaban mis pechos, su lengua me recorría entera, estabamos a punto de alcanzar el cielo... tuve el segundo y mejor orgasmo de mi vida (eso era lo que creía en ese momento) en medio de gritos y escalofríos de auténtico placer...

Él casi sin poder contenerse, sacó su pene y se corrió afuera bañando con su leche todo mi recién estrenado coñito... se dejó caer a mi lado y me preguntó si me había gustado, yo obviamente respondí que sí y metiendo levemente su dedo en mi culo me dijo:"La próxima vez te prometo que será aún mejor"...

Se marchó dejándome medio adormecida en la cama, sobre las sábanas un poco manchadas con mi sangre, su semen resbalándose por mi coñito y el sabor de su pene todavía en mi boca... no sé en qué momento me dormí...

lunes, septiembre 05, 2005

Hace mucho calor. Me despierto enredada entre las sábanas, sudorosa y muerta de sed... miro el reloj, las 3:45 am y tu silueta a mi lado es una fuente que irradia aún más calor. Como si fuera una gata voy saliendo de la cama, sorteando tus brazos y piernas con cuidado de no despertarte... me dirijo a la cocina descalza y una diminuta tanga es todo lo que me cubre... el frío mármol me quema los pies... abro la nevera y su viento polar me acaricia todo el cuerpo... a medida que voy bebiendo noto cómo mi piel se eriza poco a poco con cada trago... no lo puedo evitar y termino llevandome un vaso con hielo, no quisiera tener que volver a levantarme...

Entro en la habitación y veo que has aprovechado mi ausencia para ponerte a tus anchas, apoderandote de la cama... sonrío y te miro en la penumbra mientras dejo el vaso encima de la mesita de noche. Me apoyo en el borde de la cama y continúo observandote, te ves tan hermoso cuando estas así de profundo... indefenso... paso el dorso de mi mano por tu rostro, tus labios, tu pecho... te beso temerosa, no quiero que abras los ojos... Cojo uno de los hielos y me lo llevo a la boca, me siento encima de ti y sus frias gotitas ruedan por mi barbilla, se precipitan por la pendiente de mi cuello y resbalan en el surco de mis senos... me inclino hacia ti y dejo que las gotas caigan también sobre tu pecho. Ahora tu piel está tan erizada como la mía. Froto el hielo por mis labios, me lo llevo a la nuca y siento cómo se derrite con mi calor, el agua rueda por mi espalda... ahora lo froto en mis pechos, primero el izquierdo que no tarda en ponerse duro y erecto, luego el derecho... bajo hasta mi ombligo y lo poco que queda tras el recorrido termina por consumirse en el ardor de mi sexo...

Apoyo mis manos en tu pecho y con mi lengua voy bebiéndome todo el agua derramada sobre tu piel, saboreo tu cuello, tu pecho, tus pezones... me deslizo hacia el final de la cama y me coloco entre tus piernas... lamo tus muslos, voy subiendo y subiendo hasta que mi cara está tan cerca de tu sexo que en cada pálpito me la golpea levemente... la siento crecer cada vez más... umm qué rica está... la tomo por la base con mi mano y mi lengua la recorre de abajo a arriba, lentamente... me dentengo en la puntita, está tan suave... me encanta chuparla, saborearla despacito... ya a éstas alturas empiezas a moverte un poco y a decir cosas incomprensibles, pero yo no paro, no podría parar... la meto en mi boca como en cámara lenta al mismo tiempo que la aprieto con mis labios, cuando por fin la tengo adentro por completo empiezo a sacarla y a volverla a meter cada vez más rápido que la anterior, tu gimes pero continúas con los ojos cerrados, suspiras y te abandonas a mis caricias... chupo tus huevos delicadamente mientras mi mano se agita sobre tu polla... tus caderas se empiezan a mover, siguen el ritmo que mi boca les impone, la tengo otra vez dentro sobre mi lengua, me la he tragado entera y tus manos se colocan sobre mi cabeza, la sacas y me la empujas una y otra vez, con más y más furia, gimes y gimes y empujas y empujas hasta que te corres llenándome toda la boca con tu semen... yo me relamo golosamente, te limpio la polla con mi lengua, no quiero dejar rastro... tu te acurrucas y vuelves a quedarte dormido... mañana cuando te despiertes te preguntarás si tan sólo ha sido un sueño... pero sólo yo sabré que no.

domingo, julio 10, 2005

"Lo que necesito para levantarme el ánimo es..."

Hace un par de meses estuve un poco deprimida y mi mejor amiga quiso ayudarme invitándome a pasar el fin de semana en su casa aprovechando que sus padres iban a estar de viaje. Yo acepté con gusto. Mi amiga tiene un hermano un año menor que ella (y dos menos que yo) y fué una agradable sorpresa la que me llevé al llegar a su casa y saber que él no se había ido con sus padres de paseo, por lo tanto, iba a pasar con nosotras el fin de semana. Es un muchacho encantador, de esos muy atentos que te hacen el desayuno y te ceden el control remoto y los cojines del sofá. Siempre me gustó su carita angelical y me fué gustando cada vez más cuando lo veía y comprobaba los resultados de tantas horas de gimnasio sobre su cuerpo.

Noté cómo saltaron chispitas de picardía cuando nos abrió la puerta y se ofreció a ayudarme llevando mi mochila hacia la habitación. "mucho cuidado que te conozco" fué lo primero que pronunció mi amiga percatándose de todo. Y yo no hice otra cosa que sonreir...
Esa misma noche nos quedamos hasta tarde viendo películas por el cable, mi amiga se quedó dormida en el sofá, él me preguntó si tenía frío, no tenía pero le respondí que sí, entonces él me dijo que si me sentaba en el suelo con él a lo mejor podría hacer algo para calentarme... me senté a su lado y él me rodeó con sus brazos, así permanecimos un rato hasta el final de la pelicula mientras él me acariciaba con su dedo pulgar, de arriba a abajo, mi hombro izquierdo... durante los créditos nos besamos un par de veces, sus manos suaves y cálidas empezaron a recorrer mi espalda, mis pechos, nos estabamos dejando llevar por los instintos... pero su hermana continuaba roncando en el sofá y en un pequeño momento de lucidez y lealtad para con ella, decidí parar y decirle que no quería que se despertara y nos encontrara así. Él lo comprendió, me dió un beso en el cuello y se subió a su habitación.

A la mañana siguiente, después del desayuno, hablando de muchas cosas con mi amiga, ella en un gesto solidario me preguntó qué podía hacer para que yo me sintiera mejor, no me pude resistir y le conté lo que había sucedido la noche anterior y terminé confesándole: "lo que necesito para levantarme el ánimo es a tu hermano". Se quedó en silencio por unos segundos... luego dijo está bien, me voy de compras todo el día así que aprovéchalo... y sin más, se marchó dejandonos solos.

Él estaba en la ducha y yo decidí acostarme sobre su cama a esperarle... cuando salió y me vió, cerró la puerta de la habitación y se sentó a mi lado. Comenzó a tocarme suavemente la cara, rozó sus dedos por mi frente, mis párpados, mi naríz... rozó mis labios y entonces dejé que ellos se abrieran, metió sus dedos en mi boca y yo comencé a chuparlos...
Se inclinó sobre mi y empezó a besarme, ya estabamos excitados, podía sentir su miembro duro sobre mi entrepierna, la temperatura de nuestros cuerpos subía y subía, estabamos hirviendo, locos de deseo por comernos el uno al otro.

Me estorbaba la ropa, me estorbaba su toalla, nos desnudamos y yo dejé que él se tendiera sobre la cama boca-arriba, con su mástil erecto y duro apuntando hacia el cielo... lo tomé entre mis manos y quise acariciarlo sutilmente como si lo hiciera con una paloma herida, le besé la cabeza rojiza y henchida, lo lamí desde abajo hasta arriba, le lamí los testículos, la metí y saqué de mi boca más de una vez y bebí del jugo que brotaba desde sus entrañas...

Después subí por el surco de su ombligo, sus abdominales bien marcados, sus pezones, su cuello, llegué a su boca y metí mi lengua entre sus dientes, la entrelacé con la suya, nos mordimos los labios... él me tomó por las manos, se puso encima de mí y así, inmovilizándome, empezó a lamerme los senos y el cuello... no podía más, necesitaba tenerlo dentro, levanté mis caderas y le susurré al oído: métemela...

Puso su polla en la entrada de mi coñito mojado y yo empujé hasta sentirla del todo dentro de mi, el empujaba también, podía notar el golpe de sus pelotas en mi culo, me la sacaba y me la volvía a meter una y otra vez, suspiraba, gemía de placer, me la empujaba con tango vigor que terminé con la cabeza fuera de la cama... y desde allí recibimos el orgasmo más intenso y placentero que una mujer "deprimida" puede llegar a tener... me corrí rasgándole la espalda con mis uñas y el lo hizo también dejando todo su esperma sobre mi ombligo y mis pechos...

Pasó su lengua sobre mi clitoris, la metio en mi vagina y bebió hasta la última gota de mi néctar, luego se tumbó sobre mí y dormimos la siesta más reparadora de nuestras vidas.

viernes, abril 29, 2005

Voyeur

Daniel es el nombre del chico que sale muy temprano a hacer ejercicio en un parque cerca de casa, vive en el bloque que está justo enfrente del mio y las ventanas de nuestras habitaciones coinciden de tal forma que él puede espiarme si yo las dejo abiertas o si simplemente deambulo por ahí con las luces encendidas y sin bajar las cortinas...

Él cree que yo no me doy cuenta pero la verdad es que lo hago a propósito... me encanta la idea de despertarme por las mañanas para ir a trabajar y sentir que alguien me observa mientras me visto.

6:00 am. me levanto, enciendo las luces y no me hace falta mirar para saber que él ya está ahí, posicionado desde su casa, esperándome... me quito la blusita y dejo que salgan mis senos, me los froto varias veces pensando en él, luego voy bajándome el short, lentamente me quito mis braguitas de hilo y no paro de pensar en lo que debe estar sintiendo, la adrenalina que le recorre mientras yo me contoneo un poco permitiéndole disfrutar de la silueta de mi cuerpo desnudo, pienso en su miembro que ya debe sobresalir por debajo de su ropa de deporte... cojo una toalla y sin cubrirme con ella me dirijo a darme una ducha...

Pasados unos minutos salgo del baño y sé que él está aún ahí, excitado, impaciente... me quito la toalla y empiezo a secarme delicadamente todo el cuerpo, primero el cuello, los senos... y asi sigo hasta llegar a mi sexo... pienso en si puede verme con nitidez, si puede distinguir mi coñito perfectamente rasurado o el contorno de mis nalgas...

Ahora voy colocándome una a una mis prendas de vestir, comienzo con mis braguitas, levanto una pierna, luego la otra, voy subiéndola hasta sentir el hilo fino meterse entre mi culo, jugueteo un poco con los ribetes y me imagino que es él quien me las coloca, no lo puedo resistir y me toco un poco la panochita, puedo sentir mi clitoris que ya está duro... estoy excitada pero me tengo que ir a trabajar... continúo colocándome el sujetador suavemente, mimando mis pechos y notando cómo se clavan entre el encaje mis pezones erectos...

Apoyo una pierna encima de la cama y haciendo movimientos circulares me subo la media semitransparente, hago lo mismo con la otra pierna y deseo fervientemente que él tenga a mano unos binoculares para que pueda hacer todo el zoom que quiera y no se pierda ningún detalle.
Ya solo queda la minifalda que me la pongo medio triste y la camisa que la escojo de botones para alargar un poco más el espectáculo... en cada botón voy dejando un suspiro agonizante de placer... me gusta pensar que son sus manos las que me la abotonan y sentir ese roce minimo de los dedos sobre la tela y la piel empujando cada botón que me causan enormes escalofríos de cosquillitas y placer...

Cuando bajo y me dirijo rumbo a mi trabajo él siempre está ahí junto al portal, con su ropa de deporte, haciendo ejercicios de estiramiento, me saluda muy tierno y cortés y yo le respondo con la mejor sonrisa agradeciéndole en silencio por hacer más divertido mi matutino despertar... :)

viernes, abril 15, 2005

Una tarde de primavera quedé en encontrarme con mi amiga lorena en su piso. Llegué antes de la hora acordada, timbré un par de veces pero nadie me respondía... al cabo de unos minutos oí el ascensor, pensé que podía ser ella así que me acerqué pero al abrirse la puerta no era la figura de lorena la que se asomaba sino la de su vecino. Era un chico muy alto, rubio y bastante atractivo... más de una vez habíamos hablado de él y de las fantasías eróticas que nos despertaba...
Me saludó, yo insistí llamando a la puerta pero el no tardó en darse cuenta de que nadie me abría, así que me invitó a esperar a mi amiga en su casa...

Me senté en su sofá mientras él dejaba las cosas en su habitación... cuando regresó se sentó a mi lado e inmediatamente saltaron miradas de lujuria y deseo entre ambos...

Me dejé llevar en memoria de las fantasías eróticas que había tejido en mis noches de soledad pensando en él, le acerqué mis labios y él respondió a mis insinuaciones con el más salvaje de los besos que me hayan dado. Tomé sus manos y le puse una sobre mis pechos, él empezó a apretarlos vigorosamente mientras le llevaba la otra hacia mi entrepierna... busqué su miembro primero acariciándolo por encima de los pantalones abultados luego se los desabroché y su polla saltó como un resorte, rotunda, gruesa, erecta y venosa... tomé aquel mástil con mi mano y comencé a masturbarle... pero él quería más así que me incliné y lamí las gotas de su licor que ya empezaban a brotar por esa cabeza henchida y rosada... abrí la boca y él la fué deslizando sobre la cama de mi lengua hasta el fondo de mi garganta, hacía el recorrido una y otra vez, de ida y de vuelta y sólo se detenía unos instantes para dejarme jugar con su glande encajado entre mis labios... sus manos no paraban de acariciarme el cabello, la espalda, cada cierto tiempo bajaba un poco más y agarraba mis nalgas con fuerza, sus gemidos y su forma de apretar eran proporcionales al grado de placer que yo le otorgaba...

Sentía que se corría e intenté apartarme pero él me sujetó firmemente hasta que en medio de un alarido acompañado de una serie de espasmos se corrió inundando mi boca con su semen... después se abandonó en el sofá con la cabeza hacia atrás y los brazos apoyados sobre el respaldo, dejando las piernas entreabiertas con su miembro ya flácido pero aún brillante por la combinación de mi saliva y su esperma...

Lo dejé reponerse unos segundos y mirándolo pícaramente le dije: Ahora me toca a mi. Él me tendió sobre el sofá y lentamente fué desnudándome...

jueves, abril 07, 2005

El chat aveces funciona.

Tuve una época en que me divertía mucho chateando, conociendo gente, intercambiando experiencias a través de un teclado; casi siempre se quedaban en simples contactos virtuales pero la historia que les traigo hoy cruzó (por suerte) la barrera de lo platónico a lo real.
Un día cualquiera sin saber muy bien por qué, terminé chateando con un jovencito llamado Nico. Era varios años menor que yo pero me enganchó su forma de hablar muy adulta y madura. Tras varios días de conversaciones, la mayoría subiditas de tono, me propuso quedar en algún sitio y conocernos. Yo accedí sin ningún problema. El punto de encuentro fué el bar donde solía trabajar por esa época como camarera. Cuando llegó supe que era él porque se acercó a la barra y me dijo "Estás para devorarte aquí mismo", no era la contraseña que habiamos acordado pero me pareció una excelente manera de presentarse. Le serví una copa, quedaba el tiempo justo para que él se la tomara mientras yo terminaba mi turno. Él iba vestido muy sport, vaqueros ajustados marcando paquete y una camisa negra por la que se adivinaban sus pectorales bien torneados de gimnasio. Yo llevaba un vestidito corto también de color negro, escote en v de tal forma que cada vez que me inclinaba para coger una bebida se me veian los pechos. Mantuvimos una conversacion entrecortada pero muy intensa y sugerente sobretodo, llena de insinuaciones para ir caldeando el ambiente y al acabar mi turno decidimos irnos a mi piso y realizar todos los deseos que habiamos compartido antes por una ventanita pero esta vez en mi habitación y en mi cama. La noche prometía sexo, desenfreno y pasión.

Al entrar en la habitación y cerrar la puerta, él apagó la luz, me buscó en la oscuridad y empezó a besarme, mostrándome sus ardientes deseos por mi. Deseos acumulados durante días en las calientes conversaciones por el msn. Empezamos a acariciarnos mutuamente, a sobarnos, a frotar nuestros cuerpos, la ropa empezó a estorbar... sus manos apretaban mis senos, se metian por debajo de mi vestido y buscaban mi culo, su boca besaba mi boca, su lengua recorría mi cuello, mis senos, mis pezones... fué bajando mi vestido a la vez que me acariciaba entera, quería sentir al máximo mi cuerpo, mi piel, besó mi ombligo mientras deslizaba sus manos por mis caderas, su lengua delineó los ribetes de mi tanga y al final quedé ante él semidesnuda, sólo con los zapatos de tacón y mi tanguita negra.
Yo comencé a quitarle los pantalones y los calzoncillos, a medida que se los iba bajando mi lengua lamía su pecho, su vientre, se la pasaba por su polla, primero un lado, luego el otro, le lamía desde abajo, desde los huevos hasta la punta. Con los pantalones completamente abajo, la tomé entre mis manos y puse su capullo en mi boca, se la empecé a chupar acariciandole el lomo, mientras tanto él deslizaba sus manos por mis cabellos, por mi cuello, me agarraba las tetas y subía otra vez hasta mis cabellos... disfrutaba y me acariciaba cuanto podía al mismo tiempo que dirigía con su mano la mamada fenomenal que yo le estaba obsequiando. Me la metía entera en la boca, la sacaba y mi lengua jugueteaba con su glande, lo apretaba un poquillo con los labios, me la volvía a meter... lo escuchaba gemir y jadear de placer...
Después subí buscando su boca, nos besamos intercambiando saliva, intercambiando liquido preseminal y más saliva, nos comimos la boca, el cuello, nos mordisqueamos los pezones, yo no paraba de acariciarle la polla, los huevos, las nalgas, el interior de sus muslos... me dijo que no podría aguantar mucho más, que era demasiado el placer que le estaba proporcionando... fóllame le contesté, quiero que te corras dentro de mí.
Le puse un preservativo y nos dejamos caer sobre la cama, yo con las piernas abiertas tiré de él para que cayera encima de mí, levanté mi pubis ofreciéndole mi sexo, frotó un par de veces su polla por mi coño y luego me la metió entera con ganas, yo le abracé fuerte y le susurraba y gemía al oído. Nico gozaba con los movimientos de mi pelvis, buscando y pidiendole cada vez más, más adentro, más hondo, más fuerte...
¿te gusta? Si, siii... qué rico... no puedo más... voy a correrme.... ahh ahhh siii córrete ahora ahora córrete dentro de mi...
Mis contracciones y sus bombeos estaban sincronizados, yo convulsionaba, tenía espasmos de placer, me corrí y sentía cómo él también contraía sus nalgas y muslos en una corrida espectacular, su polla entraba al máximo expulsando un chorro de leche, otra entrada hasta el fondo y otro chorro...

No paramos, mi pelvis seguía moviéndose queriendo sentir su polla cada vez más adentro, clavaba mis uñas en su espalda mientras seguía con sus caricias, sus besos, me sentía en el paraíso... él seguía empujando al compás del meneo de mis caderas que se tornaba más y más pronunciado, me volvía loca y al cabo de un instante explotamos en otro orgasmo más intenso que el anterior...

Nos quedamos en la cama, descansando y recuperándonos, saboreándonos; todavía en el cuerpo permanecían las vibraciones y sensaciones placenteras de lo que había ocurrido... casi no pronunciamos palabra... todo nos lo hicimos saber con pequeñas caricias y roces...

Nos despedimos al amanecer y él se marchó sin más... no albergamos esperanzas de repetir el encuentro porque éstas cosas funcionan así, una vez y ya está, aunque después vuelvas a coincidir en el chat, ya nunca más es lo mismo.

lunes, abril 04, 2005

Mi vecino y yo... (parte I)

Mi primer encuentro sexual con un hombre lo tuve antes de cumplir los 15 años... yo ya habia descubierto ciertas sensaciones placenteras en juegos conmigo misma mientras me duchaba o por las noches debajo de las sábanas cuando jugaba a meterme los deditos o en otras contadas ocasiones acompañada por amigas, curiosas y ávidas de conocimiento al igual que yo... pero lo que me sucedió aquella tarde de un martes me marcó para siempre...
Semanas antes había llegado una familia nueva al barrio, tres casas los separaban de la mia, al principio no les dí mucha importancia porque desde el primer instante me percaté de la diferencia de edad que existía entre los dos hijos y yo, el chico, que era el mayor, aparentaba unos 25 años, la hermana unos 22 y yo apenas estaba por cumplir los 15 asi que nada podría unirnos excepto una tipica relacion lejana pero amable por nuestra condición de vecinos.
Eso era lo que había creido hasta que una tarde cuando me disponía a realizar mis tareas de matemáticas mi calculadora decidió estropearse, se le acabaron las pilas o que se yo... la cuestión es que como yo era una niña muy juiciosa para eso del estudio, ni corta ni perezosa decidí salir a pedir prestada una. Fué entonces cuando empezó todo... lo ví lavando el coche de su padre, sin camisa, descalzo, su piel brillaba entre la mezcla de agua enjabonada y su sudor... cuando lo tuve enfrente se me hizo un nudo en la garganta, casi no podia pensar y a la tercera vez fué que pude responder a su pregunta sobre qué necesitaba... una calculadora le dije tartamudeando... acompáñame replicó él... le seguí hasta su habitación que olía infinitamente a hombre, abrió la gaveta de un escritorio y sacó la calculadora y me la entregó en las manos, rozándome los dedos, haciéndome estremecer entera... si tienes algun problema con los ejercicios yo te puedo echar una mano, me dijo sonriendo y en menos de 5 minutos ya estaba yo otra vez frente a su casa con mi cuaderno de matemáticas cruzado entre mis brazos sobre mi pecho.
Me abrió la puerta y desde ese primer instante pude percibir su mirada lasciva, me temblaban las manos y las piernas pero me sentía feliz porque en el fondo yo ya sabía a qué era a lo que iba... cerró la puerta de su habitación y pude ver cómo le echaba seguro pero no dije nada, todo lo contrario, reconozco que ese sólo gesto suyo me excitó.
Yo llevaba puesto una mini falda y una blusa de botones, él seguía sin camisa y en pantalones cortos, los tenía sucios y mojados por haber estado lavando el coche... te importa si me cambio aqui? me preguntó... yo le respondí con la cabeza que no... se los desabrochó y se los bajó quedandose en calzoncillos, pude ver sus nalgas redondas y firmes, luego su polla que se le marcaba dejandome ver su considerable tamaño, el se dió cuenta que le miraba y noté cómo segundo a segundo se iba excitando... se acercó a mi y yo tuve el impulso de tocarsela, acariciarsela por encima de la ropa, la sentia ponerse cada vez mas dura, la sentia palpitar y a mi se me hacía agua el cuerpo y la boca...
Nunca antes había estado tan cerca como en ese momento de una polla, las habia visto en las revistas y peliculas porno que mis amigas conseguian y veiamos a escondidas pero nunca habia tocado una y su tacto me parecía hermoso...delicioso... la quieres ver? -preguntó-, yo sin responderle le bajé los calzoncillos deseosa por que se mostrara ante mi con todo su ímpetu. La tenía muy dura, gruesa, erecta, era de un color un poco oscuro y con un vasto vello por debajo... cógela -me susurró él- mientras empezaba a desabotonarme la camisa... la tomé con mi mano derecha recorriendole todo el lomo y haciendo un poco de presión, así ...así... vas bien me decía al mismo tiempo que lamía mis pechos y me mordisqueaba los pezones... era la primera vez que estaba con un hombre pero más que miedo me sentía un poco extraña, fascinada y sobretodo muy muy excitada...
Quiero ver tu coñito -me dijo- y me tendió sobre su cama, me separó las piernas, metió su mano por debajo de mi falda y yo sentí verguenza porque sabía que tenía la tanguita mojada pero enseguida se me pasó al ver la cara de gusto que ponia mientras deslizaba su mano por mi sexo, me acariciaba suavemente, con ternura diría yo, primero por encima del panty luego lo apartó y sentía sus dedos hundirse lenta y superficialmente por los labios de mi coñito virginal, subia y bajaba, yo me excitaba cada vez más, estaba ardiendo, completamente empapada de placer.
Se hizo un hueco entre mis piernas y empezó a frotar su polla contra mi clitoris, no te asustes no te la voy a meter me advirtió y yo asentí con la cabeza porque aquello que me hacía me gustaba demasiado.
Pasaba su pene por mi rajita, de arriba a abajo, separando los labios y justo en la entrada de mi vagina se detenía y empujaba un poco con su glande pero sin alcanzarme a penetrar... luego volvia a acariciarme, subiendo y bajando, una y otra vez y yo me sentia desfallecer... era una especie de calambre recorriéndome todo el cuerpo... la habitación entera olía a sexo, olía a nosotros... sabía que yo disfrutaba y eso lo excitaba más...
Al verme tan caliente comenzó a frotarse contra mi más rapido y con más fuerza, era un placer tan intenso e indescriptible que sólo podía desear más y más pero a la vez me era imposible detener el orgasmo que me subía desde la punta de los pies... me corrí en un choque estrepitoso entre una multitud de sensaciones y escalofríos todo al mismo tiempo... lo escuché a él correrse también con un gemido desgarrado mientras vaciaba hasta la última gota de su semen sobre mi ombligo... acerqué mi mano y le toque la polla aún palpitante, goteando, sentí la necesidad de tocar aquel liquido blanquecino y viscoso, olerlo... tenía un olor penetrante... un olor que me recordaba lo maravilloso que habia sido...
Nos quedamos acostados un rato, medio abrazados y nos dimos unos cuantos besos con ternura, agradecidos el uno con el otro...
Me levanté para ir al baño y al orinar vi mi coñito inflamado, tenía el clitoris rojo e hinchado, los labios estaban más abiertos, más gruesos y al limpiarme noté toda la zona sensible... pero no sentía dolor, sólo era la sensación del roce y el gustito al minimo contacto...
Salí del baño y le dije que debía marcharme. Me ayudó a vestir y antes de abrirme la puerta me preguntó si querría volver algun otro día para repetirlo, no lo sé le dije, entonces sonrojándose me pidió que le regalara mi tanguita... para qué ¿? le contesté extrañada pero sin esperar una respuesta me la quité y se la dí, estaba todavía mojada, impregnada de mi sexo, la apretó en su mano y caminando hacia la salida le dije despacio: "siempre tendré éste motivo para volver"...